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La mayor rigidez y frecuencia de vibración de las torres de hormigón reduce mucho los requerimientos de rigidez del cimiento. Ello contribuye a reducir incertidumbres asociadas a la incierta deformabilidad del terreno y permite un significativo ahorro en los cimientos, en particular en emplazamientos con terrenos blandos.
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Conexión con el cimiento sin interfases, más sencilla, económica y fiable.
 
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El mayor peso de la torre tiene un efecto estabilizador y permite una significativa reducción del peso necesario del cimiento, con el correspondiente ahorro asociado.
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El mayor diámetro en la base de la torre reduce los vuelos de la zapata, reduciendo los esfuerzos y permitiendo una menor cuantía de armadura, con el correspondiente ahorro asociado.
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Cimentaciones, en definitiva, entre un 25 y 35% más económicas que las de las torres metálicas equivalentes y de más rápida ejecución.

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